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EL CORCHO EL CORCHO

 

Una de las principales especies arbóreas de la dehesa es el alcornoque (Quercus suber), que da lugar a toda una industria de primera y segunda transformación, a partir del aprovechamiento de su corteza: el corcho.

Los egipcios, griegos o romanos emplearon el corcho para el tapamiento de vasijas y ánforas así como material de flotación en artes de pesca. Los árabes lo utilizaron como aislamiento térmico en sus viviendas y los chinos para elaborar zapatos. No fue hasta la segunda mitad del siglo XVII cuando comenzó a utilizarse el corcho a nivel industrial, a raíz del descubrimiento del vino de champagne por el monje D. Pierre de Perignon, pues se hacía necesario un tapamiento hermético para contenerlo. Hoy en día no hay vino de calidad que se precie que no emplee el tapón de corcho natural en su cierre.

Con la retirada de la corteza del alcornoque, comúnmente llamada “saca” o “descorche”, comienza el viaje del corcho hasta convertirse en tapón. Este proceso para sacar el corcho se realiza cada nueve años, una vez que la corteza del alcornoque vuelve a tener el suficiente diámetro.

El corcho extraído, denominado en ese momento “panas”, se transporta a las fábricas donde, tras un periodo de reposo y estabilización, es cocido, escogido y clasificado según su aspecto visual y grosor para la fabricación del tapón.

Mediante procedimientos aún hoy bastante artesanales, se procede a rebanar y perforar el corcho obteniendo el producto estrella: el tapón de corcho natural. No obstante, la industria corchera aprovecha el corcho no apto para fabricar tapones naturales, para obtener otro tipo de tapones de corcho aglomerado o discos de corcho natural. El corcho de peor calidad será destinado a trituración para la obtención de granulados, que son utilizados para el aislamiento y revestimiento de suelos y paredes, entre otros.

  • Ligereza: se debe a que el 88% de su volumen es aire, lo que se traduce en una densidad baja, comprendida entre 0,12 y 0,24 kg/litro.
  • Elasticidad: es la capacidad de recuperar el volumen inicial tras sufrir una deformación que justifica, entre otras, su utilización para fabricar tapones.
  • Coeficiente de rozamiento elevado: la superficie del corcho queda tapizada por microventosas que le permiten una gran adherencia y dificultan su deslizamiento.
  • Alta impermeabilidad: la difusión de líquidos y gases a través del corcho es muy lenta porque se realiza a través de los plasmodesmos.
  • Gran poder calorífico: alrededor de 7.000 Kcal/kg.
  • Capacidad de amortiguación de impactos: la deformación cuando se produce un impacto se extiende a las zonas colindantes, lo que permite una buena amortiguación.
  • Fácilmente manejable: después de la fase de cocido se facilitan los procesos industriales con el corcho, principalmente los de corte, al volverse más blando y elástico.
  • Bajo contenido en agua: la humedad de equilibrio del corcho con el ambiente, una vez eliminada la raspa, no supera el 9% de su peso.
  • Esto hace imposible la proliferación de microorganismos, confiriéndole una larga durabilidad.
  • Aislante térmico: la función natural del corcho es proteger las partes vivas del árbol que lo genera.
  • Su estructura alveolar (impidiendo circular el aire), el bajo contenido en agua y la falta de conductividad le permiten cumplir su función de aislante de forma efectiva.

La industria del corcho incluye la primera transformación (industria preparadora) y segunda transformación (taponera, granulados, aglomerados y revestimientos).

La industria preparadora realiza dos operaciones fundamentales con el corcho:

  • El cocido se realiza en una caldera generalmente de acero inoxidable y alimentada con leña, donde el corcho cuece durante una hora a una temperatura muy próxima a los 100º C.
  • El escogido consiste en separar el corcho en nueve clases según el destino del corcho en las industrias de segunda transformación.

El escogido se realiza en dos fases:

  • En primer lugar se separan los diferentes calibres de corcho (11 abajo; 11-13; 13-15; 15-19 y 19 arriba; las cifras indican las líneas, y una línea equivale a 2,25 mm).
  • En segundo lugar se separan las clases de aspecto. El aspecto del corcho viene determinado por numerosos parámetros: porosidad, color, densidad, compresibilidad y alteraciones presentes, y se gradúa en función de la calidad de los tapones que se pueden obtener de una determinada plancha de corcho: 1ª-6ª y refugo (corcho del que no se pueden obtener tapones de corcho ni discos naturales).

A continuación, el corcho se agrupa en calidades homogéneas en paquetes de unos 90 kg denominados fardos.

Estos fardos van a las industrias de segunda transformación, siendo la principal la taponera, en la que se obtienen fundamentalmente los tapones de corcho natural.

La industria corchera española ha realizado en los últimos años un esfuerzo enorme de modernización: sobre la base del Código Internacional de Prácticas Taponeras y del SYSTECODE (el sistema de acreditación de la calidad apoyado en éste Código), la industria ha adaptado sus instalaciones, y modificado y documentado sus procedimientos para fabricar el mejor tapón de corcho.

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