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LA SECA LA SECA

Con el término seca se designa comúnmente a una enfermedad que provoca el decaimiento y muerte de las encinas y alcornoques de nuestras dehesas y montes. Cuando hablamos de la seca, solamente hacemos referencia a un síntoma que se observa en la parte aérea de los árboles, ya que la enfermedad provoca la pérdida progresiva de las hojas, con síntomas parecidos a los de la sequía. Este decaimiento en el arbolado puede tener un origen diverso (episodios de sequía, contaminación atmosférica o del suelo, gestión inadecuada, etc.) de modo que los mismos síntomas pueden ser imputados a diferentes causas. Es por esto que el término seca resulta sumamente impreciso, y el desconocimiento de la causa nos impide saber con claridad qué actuaciones de lucha o control son las adecuadas.

En la mayoría de las zonas con decaimiento se observan una serie de indicios y evidencias comunes que hacen sospechar la implicación de un conocido agente patógeno, ya identificado y aislado en numerosos focos de seca. Se trata de un hongo microscópico, llamado fitóftora (Phytophthora), cuya actuación provoca la pudrición de las raíces, impidiendo la absorción del agua y de sales minerales del suelo. La palabra Phytophthora de origen griego significa “destructor de plantas” y la especie con mayor participación en el decaimiento de nuestras dehesas es Phytophthora cinnamomi

Este patógeno ataca a más de 1000 especies, entre las que se encuentran muchas especies forestales (castaños, robles, diversas coníferas…), así como frutales (aguacates) y plantas ornamentales (azaleas y brezos), por lo que está considerada como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En Extremadura está provocando la muerte del arbolado en muchas zonas de dehesa, lo que supone una pérdida de productividad y una amenaza para la conservación de este importante sistema forestal.

Fotografía: Árbol muerto, aparentemente por seca.
Mapa: Focos sintomáticos de seca localizados en Extremadura en diferentes fechas.

El 3 de Julio de 2014 se celebró el "FORO INIA SOBRE LA SECA" en IPROCOR (CICYTEX) en Mérida donde se pudo disfrutar de estupendas exposiciones y quedó patente el nivel de los investigadores y profesionales que trabajan en los entornos de dehesa, os dejamos un enlace a toda la información. FORO INIA SOBRE LA SECA.

En lugar del uso común del término “seca”, que es muy amplio, sería más adecuado nombrar de una forma más precisa esta enfermedad llamándola pudrición radicular por fitóftora.

Referencias:

  • Zentmyer, G.A. (1983). The world of Phytophthora. In: Phytophthora, its biology, taxonomy, ecology and pathology (Ed. by Erwin, D.C.; Bartnicki-Garcia, S.; Tsao, P.H.), pp. 1-8. American Phytopathological Society, St. Paul, USA.
  • Brasier, C.M.; Robredo, F.; Ferraz, J.F.P. 1993. Evidence for Phytophthoracinnamomi involvement in Iberia oak decline. Plant Pathology, 42: 140-145.
  • Lowe S., Browne M., Boudjelas S., De Poorter M. (2000). 100 of the World’s Worst Invasive Alien Species.A selection from the Global Invasive Species.Published by The Invasive Species Specialist Group (ISSG) a specialist group of the Species Survival Commission (SSC) of the World Conservation Union (IUCN), 12pp.
  • Erwin DC and Ribeiro OK (1996) Phytophthora Diseases Worldwide. The American phytopathologicalsociety, St. Paul, Minnesota.

 

Fitóftora (Phytophthora cinnamomi)

Fitóftora (Phytophthora cinnamomi) es un microorganismo del grupo de los Oomicetes, que necesita del agua para completar su ciclo biológico. Aunque es originaria de países tropicales y subtropicales, es capaz de sobrevivir sin dificultad en zonas de inviernos más fríos. Las condiciones más idóneas para su crecimiento se producen con temperaturas entre los 20° y 32.5°, lo que determina su actividad en el clima mediterráneo.

La humedad del suelo es también un factor clave para su desarrollo y el avance del patógeno, dado que la producción de las zoosporas infectivas, su liberación y dispersión requieren de la presencia de agua en el suelo. 

Fitóftora tiene gran capacidad de resistencia, puede crecer alimentándose de la materia vegetal en descomposición (saprófito), y aunque lo hace de forma limitada, esto le permite sobrevivir durante varios años si las condiciones de humedad son adecuadas (1).

Sólo en aquellos suelos llamados supresivos, ricos en materia orgánica, calcio y microorganismos, principalmente bacterias y actinomicetes, no es posible el desarrollo de la enfermedad aunque el patógeno esté presente  (2).

Phytophthora cinnamomi es uno de los patógenos vegetales más agresivos,  desvastadores y ampliamente distribuidos en la naturaleza. Phytophthora cinnamomi
En el microscopio óptico, fitóftora aparece como un micelio transparente compuesto por hifas no tabicadas, con formas coraloides e hinchamientos en sus extremos que recuerdan a un racimo de uvas (botriosos). Es capaz de formar un tipo especial de esporas con forma globosa y paredes más gruesas, denominadas clamidosporas, que actúan como estructuras de resistencia con una capacidad de supervivencia que puede superar los 6 años dentro de los tejidos vegetales o en el suelo húmedo (3).
Hifas no tabicadas y aspecto coraloide del micelio dePhytophthora cinnamomi

Cuando las condiciones ambientales son favorables (elevada humedad y temperatura) es capaz de producir a partir del micelio o de las clamidosporas, unos órganos de reproducción asexual con forma ovoide conocidos como esporangios. Al madurar, cada esporangio libera de 20 a 30 esporas móviles biflageladas o zoosporas al medio acuático circundante. Estas zoosporas reconocen señales químicas y eléctricas provenientes de las raicillas del huésped y se dirigen hacia ellas para adherirse, posteriormente encistarse y finalmente germinar, invadir y destruir los tejidos de la planta. En varios días nuevos esporangios brotan de la planta para producir más zoosporas que repiten indefinidamente este ciclo infectivo. 

La reproducción sexual de fitóftora se realiza a través de estructuras masculinas y femeninas denominadas respectivamente anteridios y oosporas, sin embargo se necesitan dos micelios de signo sexual diferente (tipos A1 y A2) para que exista apareamiento, siendo el tipo A2 el más frecuentemente aislado. 

Referencias

  1. EPPO, 2004. EPPO Standards Diagnostic protocols for regulated pests. Phytophthora cinnamomi. EPPO Bulletin, (34), pp.155 -157.
  2. Broadbent, P. & Baker, K., 1974. Behaviour of Phytophthora cinnamomi in soils suppressive and conducive to root rot. Australian Journal of Agricultural Research, 25(1), p.121. Available at: http://www.publish.csiro.au/?paper=AR9740121 [Accessed December 19, 2010].
  3. Zentmyer, G.A. and S.M. Mircetich.1966.  Saprophytism and persistence in soil by  Phytophthora cinnamomi. Phytopathology 56:710-712

La distribución geográfica de la fitóftora causante de la seca es muy amplia.  Actualmente está presente en más de 70 países [1] y está considerado uno de los 100 patógenos más devastadores del mundo por la Unión Internacionalpara la Conservación de la Naturaleza (IUCN) [2]. 

Además de afectar a plantaciones de frutales como los aguacateros de Centro América, esta fitóftora también está destruyendo ecosistemas forestales de todo el mundo como los bosques de ‘jarrah’ australianos, el ‘fynbos’ en Sudáfrica, los castañares europeos o las encinas y alcornoques de las dehesas mediterráneas, por citar solo algunos.

Distribución geográfica de fitóftora en el mundo
Distribuión fitoftora en Europa

En EuropaPhytophthora cinnamomi está extendido por España, incluidas las islas  Canarias,Portugal, Italia, y Francia. También se ha detectado su presencia en otros países, principalmente, en viveros [3].

Un estudio realizado en España en los años 90 reveló la existencia de 1.255 focos de seca en unas 20.000 hectáreas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid y Castilla-León [4]. A pesar de haber sido citada por Pimentel en los años 40 en Alpiarça, Portugal, es en este momento cuando la vinculación de fitóftora con la seca es firmemente establecida por el biólogo británico Clive Brasier, que aisló el patógeno en el 85% de los focos que había muestreado [5].

Posteriormente, alrededor del año 2000, se realizaron en Extremadura una serie de prospecciones en las que se contabilizaron algo más de 450 focos con síntomas de decaimiento o seca [6].  Phytophthora cinnamomi es nuevamente asociado a la seca de encinas y alcornoques al hallarse en un 30% de los focos prospectados a pesar de ser un patógeno difícil de detectar [7].

Se estima que en Extremadura hay 5.000 focos de seca

Hoy en día, la enfermedad se haya ampliamente distribuida por toda el área forestal de Extremadura y se estima que existen más de 5.000 focos sintomáticos habiéndose registrado más de 110 aislamientos confirmados del patógeno. Se estima que el ritmo de crecimiento anual de la enfermedad en la región puede estar entorno al 0,16 %[8]. 

La distribución de este patógeno está condicionada por el frío ya que no crece por debajo de los 5º C. Sin embargo, el calentamiento global podría estar favoreciendo su expansión hacia zonas que no le han sido propicias hasta ahora, es decir hacia áreas de mayor altitud y/o latitud [9].

Distribución en Extremadura

Origen

Aunque el origen de esta enfermedad no está claramente establecido, los indicios que se tienen lo sitúan en el sudeste asiático, concretamente en la isla de Papua-Nueva Guinea [10]. El patógeno fue descrito por primera vez por Rands en la isla de Sumatra en 1922, donde lo encontró en unos cinamomos. En base a la aparición de la tinta del castaño en Europa, cabe suponer que la seca llegó al continente europeo en el siglo XVIII, en las expediciones botánicas de la época que traían plantones de especies con posible interés para el cultivo agrícola o forestal.Puesto que las zoosporas infectivas de fitóftora solo se forman y propagan en el agua, el patógeno suele aparecer asociado a las zonas más húmedas del terreno aunque puede surgir en sitios más secos si reciben fuertes lluvias y si se producen encharcamientos, al menos durante unos días. Por tanto cambios futuros en la pluviometría y en las condiciones del suelo podrían influir en el desarrollo de la enfermedad.  

Referencias 

 

Los focos afectados por seca responden a una serie de indicios, patrones y evidencias comunes que pueden ser utilizadas para descubrir la presencia del patógeno. La detección, diagnosis precisa e identificación de fitóftora se considera un aspecto fundamental para la propuesta de medidas de control que prevengan la dispersión del patógeno (1).

 

Podemos sospechar la presencia de fitóftora mediante la observación de las siguientes peculiaridades:

Pérdida de hojas en la copa

Pérdida de hojas en la copa

• Las copas aparecen más claras de lo habitual o han perdido demasiada hoja, los ramillos de la parte más alta aparecen sin hojas (puntisecado). Es muy habitual encontrar también árboles que mueren rápidamente durante el verano quedando con toda la hoja seca y de color marrón (muerte súbita).

 

• Los árboles afectados aparecen a menudo en vaguadas y en zonas donde se acumula el agua durante los periodos de lluvia. En ocasiones, la presencia de capas de suelo impermeables favorecen un encharcamiento profundo que no se observa en superficie.

Árboles afectados en una vaguada

Árboles afectados en una vaguada

El foco avanza normalmente pendiente abajo en la dirección de las aguas, dejando los árboles muertos y más afectados pendiente arriba. A menudo, los focos pueden crecer de modo más o menos circular.

• Podemos observar síntomas en otras especies llamadas indicadoras, como las jaras o los brezos. También es indicativo la ausencia de síntomas en especies que parecen tener tolerancia a P. cinnamomi  como el acebuche, el madroño o el romero.

• Otros factores que pueden causar la muerte de los árboles como la presencia de plagas, los incendios, inundaciones o sequías, toxicidades y daños debidos al uso pesticidas u otras enfermedades pueden inducir a error en el diagnóstico.

• Para la detección precisa y el aislamiento del fitóftora se debe recurrir a un laboratorio especializado en este tipo de patógenos.

Los árboles están próximos unos de otros formando un foco, aunque pueden encontrarse árboles con apariencia sana entre ellos.

Muerte súbita en árboles afectados por la seca

Muerte súbita en árboles afectados por la seca

¿Cómo se detecta fitóftora en el laboratorio?

Los métodos tradicionales de detección de fitóftora son los más  utilizados, sin embargo en los últimos años se han incorporado otras técnicas que denominamos moleculares, basadas en el uso del ADN y los anticuerpos,  y que han mejorado la sensibilidad en la detección de este patógeno.

Para detectar la presencia de fitóftora es necesario tomar muestras del suelo y de raíces. Hay que tener en cuenta que un muestreo insuficiente o en puntos inadecuados puede dar como resultado un falso negativo.

Detección en laboratorio
  • Técnicas tradicionales

Phytophthora cinnamomi puede ser aislado del suelo si lo ponemos en condiciones de inundación y colocamos cebos vegetales como hojas tiernas de encina o raíces de altramuz (Lupinus). Si las zoosporas del patógeno están presentes atacaran el cebo provocando un cambio de aspecto y color en los tejidos. El material infectado se siembra en un medio de cultivo selectivo que permitirá aislar al patógeno e identificarlo morfológicamente. Las raicillas de las plantas infectadas pueden ser directamente cultivadas en estos medios selectivos.

 

Estos métodos son imprescindibles para aislar al patógeno vivo, sin embargo no sirven para obtener información cuando los niveles de población de fitóftora en el suelo son bajos. Para conseguir que la detección sea efectiva se deben tomar las muestras cuando la humedad del suelo y la temperatura están en óptimas condiciones (por ejemplo, en primavera después de las lluvias).

La falta de herramientas adecuadas para el diagnóstico de fitóftora puede ser una de las causas por la que los daños y desórdenes hayan sido atribuidos a otros patógenos o a causas abióticas (climáticas).(2)

 

  • Técnicas moleculares (inmunología y ADN)

Los métodos inmunológicos se basan en la unión antígeno-anticuerpo y en el reconocimiento específico por parte del anticuerpo de ciertas moléculas presentes en el antígeno (fitóftora en nuestro caso).

Test inmunológico ELISA

 

El ensayo ELISA  es probablemente el más utilizado para detectar organismos patógenos en los vegetales. Los kit ELISA diseñados para fitóftora son muy fáciles de usar y presentan una alta sensibilidad pudiendo detectar contenidos de hasta el 1% de tejido infectado, sin embargo, en ocasiones pueden dar como resultado falsos positivos al detectar otras especies semejantes a fitóftora (3).

Por el contrario, las técnicas genéticas (basadas en el ADN) han permitido detectar la presencia de fitóftora aún en cantidades de inóculo ínfimas sin necesidad de que el microorganismo esté vivo ELISA

 

Su especificidad se basa en las secuencias de ADN únicas existentes en el genoma de los organismos de una determinada especie. La técnica de referencia en genética es la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Con este método podemos obtener una cantidad detectable de ADN de fitóftora partiendo de tan solo unas copias de su material genético extraídas de la muestra de raíces o del suelo infectado.

 

Detección de fitóftora mediante PCR

Existen diversas variaciones de la PCR que mejoran su sensibilidad, como la PCR anidada que parece ser un método adecuado para la detección de fitóftora en los suelos (4), o bien la PCR en tiempo real que ha supuesto una mayor automatización de la técnica, una disminución de los tiempos de ensayo y un conocimiento de la cantidad de inóculo del patógeno presente en la muestra.

Otras técnicas más avanzadas se basan en la combinación de la PCR con la secuenciación (lectura) del ADN de diferentes zonas del genoma, lo que permite consultar las bases de datos genéticas (GenBank) para una identificación más precisa.

Referencias

(1) Cooke, D E L, Schena, L. & Cacciola, S.O., 2007. Tools To Detect, Identify And Monitor Phytophthora Species In Natural Ecosystems. Journal of Plant Pathology, 89(1), pp.13-28.

(2) Tsao, P.H., 1990. Why many phytophthora root rots and crown rots of tree and horticultural crops remain undetected? EPPO Bulletin, 20(1), pp.11-17.
http://dx.doi.org/10.1111/j.1365-2338.1990.tb01174.x

(3) O´Brien, P. a, Williams, Nari & Hardy, Giles E Stj, 2009. Detecting Phytophthora. Critical reviews in microbiology, 35(3), pp.169-81.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19624253 [Accessed December 14, 2010].

(4) Williams, N., Hardy, G. E. St. J. & O’Brien, P. a, 2009. Analysis of the distribution of Phytophthora cinnamomi in soil at a disease site in Western Australia using nested PCR. Forest Pathology, 39(2), pp.95-109.
http://doi.wiley.com/10.1111/j.1439-0329.2008.00567.x [Accessed December 14, 2010].

Detección, diagnóstico y mapeo    
El primer paso en la lucha contra fitóftora es detectar qué árboles se están secando. Habitualmente, los síntomas aparecen cuando la enfermedad ya se encuentra en un estado muy avanzado por lo que puede haber pies infectados que no presenten indicios o éstos sean incipientes. Este desfase entre la infección y los síntomas de la enfermedad afecta a la gestión por dos motivos: dificulta la detección temprana y el frente de avance de la enfermedad puede encontrarse más allá de los árboles sintomáticos, entre los aparentemente sanos de alrededor.
Zona afectada por seca en Extremadura
Tampoco es tarea fácil determinar qué patógeno es el causante de la mortalidad pues los métodos habituales de muestreo y diagnóstico de suelo infectado, mediante cebos vegetales, tienen un cierto porcentaje de falsos negativos [1] y la aparición de parásitos secundarios en árboles debilitados es frecuente, por lo que la acción de fitóftora puede no ser advertida al imputar los daños a otros agentes [2].
En la estrategia de lucha se considera fundamental la delimitación, mapeo y señalización de la zona afectada, y establecer un anillo de seguridad. Es importante también el aislamiento de la zona y el control en el movimiento de personas, vehículos y animales para evitar que terrones infectados pasen de unas zonas a otras.
Esta delimitación en el terreno, que puede hacerse mediante marcas o balizas, no es fácil debido a que no se suele observar un frente claro. Se aconseja que la detección, el diagnóstico y el mapeo sea realizado por personal formado y con experiencia. 
Prevención 

La prevención pretende evitar que fitóftora se extienda a otras zonas. Fitóftora se propaga por el flujo de agua y por las partículas o terrones de tierra que quedan adheridos a las ruedas de vehículos, maquinaria, pezuñas de animales e incluso al calzado. Estos terrones se forman y se adhieren mejor cuando el suelo esta húmedo.

A continuación, se indican algunas medidas de prevención recomendadas para las dehesas:

  • Delimitar y señalizar el foco, incluyendo algunos árboles aparentemente sanos. Se recomienda cercarlo para evitar el acceso de personas, animales o vehículos.
  • Evitar que los caminos y cortafuegos atraviesen el foco y limitar el movimiento de vehículos, especialmente, en las épocas de lluvias cuando el suelo esté húmedo.
  • Evitar el laboreo.
  • Si es imprescindible labrar en el foco o hacer cortafuegos, hacerlo en último lugar y cuando el suelo no esté muy húmedo. Finalizada la labor, desterronar y desinfectar el apero utilizado y las ruedas del tractor antes de abandonar la parcela, empleando una mezcla de agua y lejía comercial al 20%.
  • Limitar la presencia de ganado en las parcelas afectadas. Si es imprescindible introducir ganado, hacerlo cuando el suelo esté seco. Utilizar pediluvios para evitar que el ganado propague la infección al abandonar el foco.
  • Evitar la instalación de comederos cinegéticos y la suplementación del ganado en las zonas afectadas.
  • Algunas especies cultivadas como el altramuz y las tremosillas son muy susceptibles a fitóftora [3] por lo que debe evitarse su cultivo ya que actúan como multiplicadores del hongo.

Prevención en viveros

En este capítulo es importante citar también las medidas de prevención a aplicar en viveros forestales.Desde el año 1999 se tiene constancia de la presencia de Phytophthora cinnamomi y de otras fitóftoras en éste tipo de instalaciones [4].  la situación se está agravando con el incremento del tráfico internacional de plantas. Esta contaminación constituye un canal de dispersión de la enfermedad y además puede comprometer el éxito de las repoblaciones que provengan de viveros infectados. Ante esta situación, es recomendable que los viveros organicen su producción para minimizar los riesgos de infección de los plantones.                                             

El control de fitóftora en vivero se basa también en la aplicación de medidas de prevención para impedir la entrada del patógeno. La contaminación o infección se puede producir a través del agua de riego, especialmente, en tomas de aguas superficiales en embalses y ríos; a través de los sustratos de cultivo como arenas de río y tierras naturales; o por la falta de desinfección de herramientas, envases y vehículos utilizados a la vez en el campo y en el vivero.

CONTROL
 

  • Tratamientos químicos.

La aplicación de ácido fosforoso es el único tratamiento directo conocido que puede detener por un tiempo el ataque en los pies menos afectados. Este producto cuenta con propiedades antifúngicas y es capaz de estimular las defensas de los árboles [5]. Aunque el principio activo es el ácido fosforoso, a los árboles se les administra en forma de sales u otras formas no fitotóxicas como el fosfito potásico o el fosetil-aluminio. Se trata de fungicidas sistémicos capaces de llegar por vía interna a las raicillas que son el blanco del ataque de fitóftora.

Estos productos se pueden aplicar de varias formas: pulverización de la copa, inyecciones en el tronco y aplicaciones al suelo. La forma más efectiva de tratar árboles adultos es mediante la inyección en sus troncos pero para los brinzales se debe emplear la pulverización sobre las hojas.

A pesar de que el ácido fosforoso ha demostrado su efectividad en otras especies como el castaño [6] , el Eucalytus marginata y el aguacate, la eficacia de estos sistémicos con alcornoques y encinas está todavía en entredicho ya que existen estudios contradictorios [7]. 

  • Tratamientos selvícolas.

Existe la posibilidad de tratar los focos de seca a través de la selvicultura pero no existen demasiados conocimientos al respecto pues hasta el momento los ensayos han sido escasos y costosos.

Algunos tratamientos propuestos consisten en la eliminación de toda la vegetación, la desinfección del foco mediante cortas y la aplicación de herbicidas y fungicidas para disminuir la base alimentaria del patógeno hasta que éste desaparezca [8]  Esta estrategia de ‘tierra quemada’, que debe mantenerse durante más de cinco años, podría ser adecuada para pequeños focos incipientes.

Otra línea de acción puede basarse en la repoblación de focos con especies resistentes o que podrían segregar sustancias antifúngicas.[9] Estas plantas, además de privar de soporte alimenticio a fitóftora, impiden la regeneración natural de las especies susceptibles y mantienen el suelo en sombra, reducen el encharcamiento y aumentan la materia orgánica del suelo; todas son condiciones que dificultan la proliferación del patógeno. Actualmente, Iprocor está desarrollando experimentos para conocer la resistencia de las especies arbóreas y arbustivas locales, por el momento, puede consultarse una tabla basada en las observaciones en campo y la bibliografía disponibles. 

  • Métodos tradicionales.

En este apartado, conviene citar algunos tratamientos que han sido utilizados tradicionalmente en sanidad forestal, como la poda y el destoconado. Aunque pueden justificarse por otras razones, resultan ineficaces en la lucha contra fitóftora. Las cortas y podas de la parte aérea de las plantas no actúan sobre el patógeno que se encuentra protegido en el suelo. Con el destoconado sólo se eliminan las raíces principales pero permanecen en el suelo las raíces finas infectadas. Además, el uso de maquinaria acarrea movimiento de tierra, lo que favorece una posible dispersión de la enfermedad.

Referencias

[1] M.C. Rodríguez-Molina, R. Santiago Merino, A. Blanco Santos, J.D. Pozo Quintanilla, M.I. Colino Nevado, E.J. Palo Núñez, L.M. Torres-Vila. 2003. Detección de Phytophthora cinnamomi en dehesas de Extremadura afectadas por “seca” y su comportamiento in vitro. Bol. San. Veg. Plagas, 29: 627-640

http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/Revistas/pdf_plagas%2FBSVP-29-04-627-640.pdf

[2] Sousa-Santos, M.N. 2003. Contribuição para o Conhecimento das Relações Quercus suber – Biscogniauxia mediterranea (syn. Hypoxilon mediterraneum) Silva Lusitana 11(1): 21 – 29. Lisboa
http://www.scielo.oces.mctes.pt/pdf/slu/v11n1/11n1a02.pdf

[3] Fernández-Rebollo, P., Trapero A., Sánchez, E., Carbonero, M.D., Serrano, M.S. 2009. La tremosilla (Lupinus luteus): un nuevo huésped de Phytophthora cinnamomi en las dehesas de Andalucía occidental. Boletín de Sanidad Vegetal. Plagas (34), 75-87
http://www.mapa.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_Plagas%5CBSVP_35_01_75_87.pdf

[4] Trapero, A., Andicoberry, S.,Varo M. R.,Sánchez, M.E. 1999. Sanidad vegetal: Enfermedades que afectan a la producción de planta forestal en viveros andaluces. Ed. Agrícola Española.
http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_Agri/Agri_1999_809_1030_1034.pdf

[5] Navarro, R.M., Terán, A. I. 2006. Acción preventiva y curativa del fosfonato en el control de “Phytophthora cinnamomi” Rands en encina y alcornoque. Boletín de sanidad vegetal. Plagas,  Vol. 32, Nº 4, 2, 2006 , págs. 685-694
http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_Plagas/BSVP_32_04_2_685_694.pdf

[6] Coelho, V. 2009 Efeito do fosfonato de potássio na protecção das raízes do castanheiro (Castanea sativa Mill.) contra Phytophthora cinnamomi. Tesis. Instituto Politécnico de Bragança, Escola Superior Agrária
https://bibliotecadigital.ipb.pt/bitstream/10198/1200/1/Tese%20Mestrado%20%20%28Valentim%20Coelho%29.pdf

[7] Pérez, A., Cubera, E., Moreno, G., Solla, A. 2009. Evaluación de las inyecciones de fosfonato potásico en un foco de seca en Extremadura. 5º Congreso Forestal Español
http://www.congresoforestal.es/index.php?men=81

[8] William A. D, Hardy G., Rudman t., Shearer B. L., Moore N. A., Dell B., Crane C.. Barrett S. 2007.  Containment And Eradication Of Phytophthora Cinnamomi In Native Vegetation In South-Western Australia And Tasmania. 4th IUFRO Phytophthoras in Forests & Natural Ecosystems, Monterrey.
http://researchrepository.murdoch.edu.au/2395/1/containment_and_eradication_of_phytophthora.pdf

[9] Neves, D.; Caetano, P.; Horta, M.; Sousa, N.; Dionísio, L.; Magan, N.; Cravador, A. 2007.  In vitro activity of plant crude extracts and in situ protective effect of Phlomis purpurea against Phytophthora cinnamomi . 4th IUFRO Phytophthoras in Forests & Natural Ecosystems, Monterrey.
http://www.fs.fed.us/psw/publications/documents/psw_gtr221/psw_gtr221.pdf#page=242

CUESTIONES GENERALES SOBRE FITÓFTORA Y LA ENFERMEDAD

¿Pertenece fitóftora al grupo de los hongos?

No, los llamamos hongos sólo porque su apariencia externa se corresponde con un hongo. Fitóftora, como todos los oomycetes, se reproduce asexualmente mediante zoosporas con dos flagelos diferentes en forma y tamaño. Este tipo de células biflageladas no se encuentran en los hongos, pero sí en algunas algas de difícil clasificación como las diatomeas o las laminarias. Todos estos organismos se clasifican actualmente en un grupo separado denominado Heterokonta o Stramenopila.

 

¿Puede fitóftora moverse por ríos y arroyos?

Si. Es uno de los medios más rápidos de propagación y de hecho muchos focos de seca aparecen en el entorno de líneas de agua. Por eso las captaciones de agua para riego en cauces contaminados suponen un riesgo añadido para los viveros forestales.

 

Además de fitóftora, ¿hay otros agentes que pueden causar seca?

En realidad sí, ya que lo que conocemos como ‘seca’ es más bien un término popular utilizado para describir el conjunto de síntomas observables a simple vista. Estos síntomas pueden producirse, aunque raramente, debido a otras causas como la sequía u otras enfermedades de la raíz.

 

¿El chancro carbonoso puede provocar seca?

Este chancro es un parásito interno (endofito) que puede permanecer en el interior de la planta sin hacer daño durante mucho tiempo. Habitualmente sólo destruye algunas ramas débiles de poco diámetro. Sin embargo, en ocasiones aparece en focos de muerte súbita en los que no está aún claro si es el agente causante o simplemente un parásito de oportunidad.

 

PREVENCIÓN

¿Puede el ganado propagar la fitóftora?

Si. El ganado puede transportar en sus pezuñas partículas de tierra o terrones de un suelo contaminado y dejarlos en otras zonas de la finca. Esto ocurre especialmente cuando el suelo esta embarrado. Las charcas  son por tanto, y debido a la concurrencia de ganado y a su suelo húmedo, puntos clave en la dispersión de fitóftora.

 

¿La corta de árboles secos o afectados es un tratamiento efectivo?

No. La corta no tiene efectos de control ya que la enfermedad la provoca un hongo de suelo. Por el contrario, el movimiento de maquinaria y personal en el foco puede favorecer la dispersión de la enfermedad. La corta sólo se justifica por razones estéticas, de seguridad o por el aprovechamiento de las leñas. Debería realizarse con el suelo seco.

 

CONTROL DE LA ENFERMEDAD

¿Existe un tratamiento definitivo contra fitóftora?

No. Aunque investigadores australianos han conseguido erradicarla de algunos focos siguiendo una estrategia ‘quitarle el alimento’ al eliminar toda la vegetación en un área de seguridad y esperar a que las esporas de resistencia desaparezcan

 

¿Son efectivas las inyecciones de fosfonatos?

El tratamiento con fosfonatos ha demostrado su eficacia en el control temporal de la enfermedad en algunas especies como el aguacate y el eucalipto. Sin embargo su valor terapéutico en encinas y alcornoques aún es discutido.

¿Puede la selvicultura ser útil en la lucha contra fitóftora?

Si. La eliminación en los focos de las especies susceptibles y su reemplazo por otras que son resistentes puede favorecer la desaparición local o debilitamiento de la enfermedad. El Iprocor está comprobando que especies pueden ser resistentes y por ahora, el pino piñonero y el fresno parecen buenos candidatos.