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Ovino Ovino

El ganado ovino, debido a su forma de pastar y siempre que su manejo sea el adecuado, es el que mayores beneficios aporta a la dehesa. Se alimenta de forma menos “agresiva” que el resto de las especies ganaderas, conservando los pastos y el arbolado. Su hábito de caminar mucho, ayuda a evitar que se esquilme siempre la misma zona, contribuyendo a la diseminación de semillas y a la fertilización de grandes superficies.

La raza de ovino por excelencia en la dehesa es la Merina. Esta oveja tiene una buena capacidad para la producción de carne; esta cualidad es a veces mejorada mediante el cruce con machos de razas cárnicas que también provienen del antiguo tronco merino. En ocasiones también se cruzan con razas extranjeras, para mejorar la producción de corderos.

Una característica productiva a destacar de esta raza es su buena capacidad para producir canales pesadas, tanto en pureza como mediante cruzamiento, como consecuencia de su engrasamiento tardío.

En menor medida que para la producción de carne, la oveja merina es también explotada para la producción de lana y queso. Es esta raza la que ha impulsado desde antaño la industria de la lana en todo el mundo y, aunque tiene una baja producción de leche, esta es de excelente calidad, lo que hace de sus quesos un producto exquisito y singular.

La raza merina no tiene solamente un valor económico, sino también un enorme valor ecológico, ya que debido a su rusticidad habita zonas de suelos muy pobres, en los que actúa como agente de fertilización, participando en el equilibrio ecológico de la dehesa. La oveja merina, juntamente con el cerdo ibérico y las vacas avileñas, moruchas o retintas, juegan un papel decisivo en el mantenimiento y sostenibilidad de la dehesa.

La Talaverana y la Manchega son razas españolas también utilizadas en la dehesa, aunque en menor medida que la merina. La raza manchega pertenece al tronco entrefino autóctono, que tiene su origen en los primitivos ovinos celtibéricos que explotaban los pueblos de la Meseta Central. De este mismo origen proceden otras razas como la castellana. La raza talaverana pertenece al grupo entrefino-fino, y procede del cruce de raza merina con raza manchega, habiendo conseguido una determinada configuración genética y una gran uniformidad. Los nombres de estas razas se establecieron según los lugares de mayor producción de cada una de ellas durante largos periodos de tiempo.

Otra línea de razas utilizadas en la dehesa, sobre todo para mejorar la aptitud cárnica, son los ovinos precoces, con razas como Merino PrecozÎle de FranceFleischschafLandschafBerrichón du Cher o Charmoise. Dichas razas tienen en común dos características principales, por un lado la magnífica aptitud para la producción de carne, y por otro lado el poseer todas ellas, en mayor o menor grado, sangre de raza merina.

En cuanto a razas extranjeras, es la raza Romanov, originaria de Rusia, la más utilizada, sobre todo en cruces con merina para mejorar su prolificidad.

La explotación ovina en la dehesa se realiza en régimen extensivo, sin o casi sin ningún tipo de suplementación alimenticia a los animales, que deben abastecer sus necesidades alimenticias con los distintos recursos que les proporcione la dehesa.

La marcada estacionalidad y variabilidad anual de la producción de pastos en la dehesa, con máximos de producción en primavera y en otoño, puede provocar épocas de penuria en años menos favorables en los que la suplementación con piensos concentrados se hace imprescindible.

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