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El cierre de restaurantes, hoteles y bares y la caída del consumo familiar hacen que las ventas de producto ibérico caigan entre un 50 y un 70%

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El sector del porcino ibérico vuelve a la UCI. Acostumbrado a zozobras periódicas, en esta ocasión el impacto es mucho mayor –e imprevisible– que la última etapa de declive, coincidiendo con la crisis económica de 2008 y por su propia burbuja de sobreproducción.
AUTOR: Celestino J. Vinagre
FUENTE:   https://www.hoy.es/extremadura/secaderos-llenos-jamones-20200502202455-nt.html#vca=fixed-btn&vso=rrss&vmc=tw&vli=Extremadura
FECHA:   01 may 2020 - 00:00:00

Ahora el problema es triple. Para el ganadero que no vende o lo hace a bajísimo precio; para el industrial que no compra y tiene jamones almacenados; y por último, para el consumidor, que está sacando de su cesta de la compra los productos ibéricos por una cuestión económica. El sector ha empezado a aplicar de forma urgente un recorte en el número de animales para aliviar sus penurias y espera el auxilio de las administraciones.

«Corremos el riesgo de que muchas empresas se queden en el camino y de que también muchos ganaderos cierren sus explotaciones», sentencia Jaime García, director comercial del grupo Montesano, con instalaciones en Jerez de los Caballeros. De momento, la caída de productos ibéricos es notoria, entre un 50 y un 70% respecto al último año, desde que estalló la crisis del coronavirus. «El golpe por el cierre de restaurantes, hoteles y bares en general es tremendo. Lo mismo que el hecho de que no haya bodas, comuniones y movimiento de turistas», recalca a HOY.

«Lo bueno es que ahora nos coge mejor preparados que en la última crisis. Lo peor es que hay una total incertidumbre de cómo se podrá salir de esta situación. Solo tenemos certeza de que cada semana los precios siguen cayendo», tercia Jesús Rodríguez Corbacho, ganadero jerezano.

Antonio Prieto, presidente de Asici, la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico, finaliza la radiografía: «Menos mal que la montanera terminó antes de que estallara la crisis porque entonces el cerdo de bellota se hubiera hundido sin solución. El palo gordo se lo está llevando ahora el de cebo (explotaciones intensivas) y el de cebo de campo pero los ganaderos e industriales de bellota no se libran».

Prieto cifra en un 50% al menos la caída de las ventas de ibérico, un porcentaje que se incrementa en el caso de las industrias del porcino que apuestan por un producto más exclusivo, derivado del cerdo ibérico puro.
Altos volúmenes

Extremadura sacrificó 263.828 cerdos de bellota (36% del total nacional) en la última montanera. «Si ahora estuviéramos en campaña no se mataría ni uno, por mucho producto de alta calidad sea», concreta García.

«Los industriales no quieren matar porque tiene los secaderos llenos de jamones. La campaña pasada ya hubo atascos con las paletas. Ahora el problema se agranda por la gran crisis. Con el canal Horeca (hoteles restaurantes y cafeterías) bloqueado, sin turismo, no hay consumo de producto ibérico y el de la familia, encima se ha derrumbado», reseña el directivo del grupo Montesano.

Los jamones de bellota que ahora están a punto de comercializarse son los de tres y cuatro años de curación, esto es, los de 2016 y 2017, en los que el volumen de sacrificio se disparó respecto a años precedentes porque entonces el sector del ibérico iniciaba su resurrección. «Es una fatalidad que eso ocurra ahora y con un volumen de jamones muy importantes, no como en otras épocas en los que había bastantes menos en el mercado».

Los ganaderos de ibérico afirman que están vendiendo muy por debajo de los precios de coste

La enésima crisis en el porcino llega tras cuatro años de crecimiento y estabilidad. El cerdo de cebo se está pagando a los ganaderos a 14 o 15 kilos la arroba. Hasta principios de año la horquilla era de 21 a 23 euros. Solo los costes de producción se sitúan en 19 euros. «Se están perdiendo cinco euros. A eso hay que sumarle el precio de los tostones (unos 10 kilos de peso): ahora se pagan entre 8 y 12 euros mientras que antes estaban de 35 a 40. Pero el coste de producción es de unos 23 euros», especifica Jesús Rodríguez.

De 38 años, tiene 100 madres ibéricas y cada año suele producir 1.600 cochinos, 600 para bellota. «En muchos sitios se está optando ya por retirar a las reproductoras, las más viejas, para evitar seguir criando a un coste que el industrial ni el mercado pagan», subraya.

«Hay claramente mucha más oferta que demanda», insiste García. «También somos ganaderos y estamos ya retirando no tanto madres como sobre todo tostones porque no podemos seguir produciendo ibéricos con estas perspectivas de consumo», expresa. Matiza que no es partidario de sacrificar demasiadas reproductoras porque «corremos el riesgo de quedarnos con pocas y es complicado reponerlas».

El presidente de Asici pone porcentaje a la obligada reducción de censo en el sector del ibérico. «En esta situación el sector debe autorregularse. Y habrá que reducir un 15 o 20% de animales».

«Ya estamos quitando tostones porque vemos como está la realidad y la perspectiva a corto plazo», enfatiza Rodríguez. «Hay que quitar oferta hasta final de año y después comprobar cómo evoluciona no solo el consumo de ibérico sino la situación general del país», puntualiza el jerezano.

Desde Asici se ha trasladado al Ministerio de Agricultura la petición de ayudas al sector del porcino ibérico, al que tradicionalmente se le ha apartado de las mismas. «Serían bienvenidas», sentencia Prieto.

La exportación de ibérico es una vía de escape a la crisis pero no es nada fácil. Entre otros motivos porque el cerdo de capa blanca tiene mayor penetración en los mercados exteriores y a un coste de producción mucho más bajo que el ibérico. Montesano es uno de las pocas industrias que vende regularmente fuera de España. En China, por ejemplo. «La exportación es un plus para sortear la crisis pero no puede absorber todo lo que deja de comprar el mercado interno», culmina.