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El macho angus mejora la carne de vacuno que se cría en la dehesa extremeña

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El ganadero Alfonso García Cobaleda introduce en su finca junto al embalse de Borbollón sementales de esta raza escocesa cruzándolos con hembras de otras líneas como charolés o limusín para aumentar el rendimiento cárnico de los terneros
AUTOR: ANTONIO GILGADO Badajoz
FUENTE:   https://www.hoy.es/agro/macho-angus-mejora-20200403001033-ntvo.html
FECHA:   28 abr 2020 - 00:00:00

Mocho, dócil, cara ancha y redonda, poco peso al nacer pero un rendimiento casi único tras el destete.

El macho angus lleva tiempo en la agenda de ganaderos españoles. Alfonso García Cobaleda, en su finca de Santibáñez el Alto, junto al embalse de Borbollón, ha apostado en Extremadura por esta genética y ha comprobado que mejora la calidad de la carne de sus terneros.

«Es el vacuno que más repone en cebaderos. Por cada kilo de pienso que come pone más de carne que ningún otro».

La reposición, explica, es una variable fundamental para conseguir la rentabilidad en la explotación.

Los latifundistas estadounidenses llevan tiempo cruzándolo, pero el origen de esta línea genética se encuentra en Escocia.

Allí se crían otras dos razas hermanas. La gealloway y la highlands, más peludas y con cuernos.

La tipología morfológica del angus dibuja una vaca negra –aunque también rojas–, sin cuernos, cabeza ancha, corta de patas y que se queda con mucha grasa en cobertura. Infiltra mucho, y esa es otra de las razones por la que gusta tanto a los que crían para carne.

La infiltración es tardía, no se desarrolla hasta los diez u once meses y aquí se mata entre los diez y los quince meses. «No le da tiempo a generar un veteado similar al del cerdo ibérico, pero deja mucha menos grasa que otras razas», según Cobaleda.

Y aquí empieza el debate. Algunos criadores exclusivos de angus lo comparan con el cerdo ibérico de dehesa, aunque para García Cobaleda no llega a tanto. En su opinión, el ibérico vacuno es el wagyu, otra raza que también ha introducido en su finca y que tras varios años de convivencia ya puede comparar con fiabilidad.

El wagyu infiltra mucho más, insiste, pero si tienes en cuenta otras razones como la reposición estamos ante una línea muy interesante para mejorar la genética de tu ganadería.

Ni wagyu ni angus abundan hoy en las fincas de vacuno. En Extremadura han apostado siempre por razas autóctonas o continentales como limousin o charolesa y solo los que han tenido interés en conseguir carnes mejores han acudido a otras líneas. Ahora hay una tendencia a buscar fuera y el angus gana seguidores.


Atrae también porque facilita el manejo diario. Se adapta muy bien al terreno. Las hembras, aunque no sean puras, paren terneros pequeños. Recién nacidos de apenas treinta kilos, por lo que castiga poco a la madre durante la lactancia y los saneamientos son menos peligrosos con animales tan dóciles.


Sanidad

Nada que ver, por ejemplo, con los limusín o charoleses. Sus tratamientos veterinarios hay que planearlos con precaución para que no se lesionen. «Hoy día el vacuno está muy controlado desde el punto de vista sanitario, por eso se agradece un animal que te facilite el trabajo». En matadero, la carne va por el mismo canal que el resto. Cotiza igual que los demás. «Todavía queda por convencer al mercado español de que las carnes de razas foráneas son mejores que las autóctonas. Aunque también hay propias como las gallegas o las asturianas que tampoco se valoran.

Nacen con poco peso, pero reponen más que el resto de razas tras el destete

Técnicamente se habla de una ganadería de origen escocés, pero esta línea se ha extendido por las principales zonas cárnicas.

De la Pampa argentina hasta las montañas canadienses. También en Brasil, Uruguay, Argentina y en Europa desde España o Portugal hasta Suecia.

Su éxito se debe, en parte, a que se utiliza como base genética para mejorar sus líneas propias de cada país.

Cobaleda empezó con sementales angus en el año 2015 y desde entonces va reponiendo con hembras de su finca que deja para vida. «Me han dado un valor añadido. No busco una pureza morfológica, sino rentabilidad de la carne». Su forma de trabajar con diferentes líneas en una misma explotación no es muy habitual

El vacuno de carne extremeño suele dedicarse al charolés y limousin y muy pocas explotaciones manejan varias morfologías puras en un mismo espacio. «Por experiencia de muchos años, sabemos que si hay cruces de razas propias de aquí como avileñas con otras más cárnicas el resultado es muy bueno». Ese método explica, lo hacen muy bien los argentinos y han conseguido carne con poca grasa.

El problema de este método es que los resultados no se consiguen hasta más de dos años después.

Nace el ternero, se desteta y empieza a cubrir. Pero después hay que estudiar cómo son las primeras crías para evaluar si merece la pena continuar con el cruce. «Tengo ocho sementales angus que cubren vacas que salen de limusín con wagyu. O de charolesa con limosín. Las mejores hembras cruzadas las solemos dejar para vida».

Más fácil lo tienen los que se dedican en exclusiva a la morfología, en este caso las opciones se reducen. «Busco hacer carne, no raza», insiste.

De nada serviría, aclara, un macho limusín con todos los rasgos propios pero que después no vaya detrás de las vacas. «Yo ese tipo de animal, por muy cotizado que esté en el mercado para vida no podría tenerlo en mi finca». Con los sementales de wagyu sigue el mismo esquema. Van cubriendo hembras mestizas que paren terneros con buena reposición cárnica una vez que salen del destete.

Por su tamaño no castigan a la madre durante la lactancia

Junto al valor de la carne, otro elemento clave en la rentabilidad viene por la capacidad reproductora de las hembras.

Los ganaderos suelen dejar para aumentar la cabaña las más fértiles, algo que también se consigue manejando puros y mezclas. «Tengo vacas con más de 20 años que me paren. Eso significa que algo estaremos haciendo bien».

También ha renunciado al sistema de rotación que agolpe los nacimientos en una época concreta coincidiendo con los picos de cotización más altos en la lonja.
Partos

En su finca hay partos durante todo el año, aunque por el ciclo natural, el repunte se repite siempre en primavera, que es cuando en mejores condiciones se encuentra la hembra en la dehesa.

Con los toros ocurre lo mismo, si montan durante todo el año es porque se mantienen fuertes. «Los que van un poco flojos los engordamos y luego los volvemos a sacar al campo».

Los partos continuos garantizan ventas frecuentes al matadero y rompen con los ingresos estacionales que tanto lastra la renta agraria.

En el campo se solapan épocas de mucho dinero circulante al coincidir las subvenciones o las ventas de ganado o cosechas con otras de muchos gastos en producción y casi sin ingresos. «Si rompemos esa estacionalidad tendremos más capacidad económica».

La carne de vacuno –explica– puede variar su precio a lo largo del año, pero los mataderos sacrifican durante todo el año y el mercado demanda siempre. Alfonso defiende que los productores primarios trabajen con esa idea.